Origen de la conciencia MORAL

Existe un uso del término conciencia propio de los procesos psíquicos de conocimiento, que designa el nivel de conocimiento o de advertencia del sujeto respecto a determinados procesos o hechos.

En general, no tenemos conciencia de la mayor parte de nuestros procesos fisiológicos. También "perdemos la conciencia" cuando dormimos o cuando sufrimos un desmayo.

Pero, en la ética, el sentido específico del término conciencia está estrechamente relacionado con el concepto de obligatoriedad y de norma. Designa un tipo de conocimiento que consiste en la capacidad de juzgar y distinguir lo que es bueno de lo que es malo, lo que debe ser hecho de lo que debe ser evitado.

Expulsión de Adán y Eva del paraíso, fresco de MIGUEL ÁNGEL en la capilla Sixtina. La expulsión de Adán y Eva nos ofrece una explicación mítica del origen de la conciencia moral. En adelante, los hombres se verán privados de su inocencia originada y deberán cargar con el peso de su culpa.

Con frecuencia experimentamos una especie de juicio interior de aprobación o repulsa de lo que nos disponemos a hacer o de lo que ya hemos hecho "esto que vas hacer es un robo, no debes hacerlo", nos parece escuchar. Todos tenemos la experiencia de tensiones personales como consecuencia de veredictos de esta clase.

Si analizamos el lenguaje ordinario o nos asomamos a la literatura, encontraremos frecuentes imágenes o metáforas que se refieren a esta conciencia: "voz interior, juez implacable, guía segura, gusano que corroe o apuntador", como la llama CALDERÓN en El gran teatro del mundo.

Estas expresiones son fruto de esa inclinación a imaginar la conciencia como algo distinto de nosotros mismos, cuando, en realidad, la conciencia no es más que la capacidad racional que tenemos de valorar nuestro comportamiento y el de los demás. Es, pues, la capacidad del ser humano para elaborar un juicio moral sobre sus propios actos lo que constituye para la ética la conciencia.

Teorías sobre el origen de la conciencia moral

El origen de la conciencia, es decir, cómo llega al ser humano a tener o adquirir esa capacidad de juzgar sus propios actos, es una cuestión difícil de la que se han ocupado filósofos y pensadores, y han llegado a conclusiones dispares.

Los sobrenaturalistas ven en la conciencia una expresión de la ley natural, reflejo de la ley de Dios, que "resuena" en la conciencia. Gracias a esa influencia de origen, reconocen la capacidad del ser humano para descubrir intelectualmente los principio más universales de orden práctico y aplicarlos a casos concretos.

Los naturalistas, postura que coincide en parte con lo anterior, entienden la conciencia como el criterio de juicio moral más próximo al individuo porque se basa en la naturaleza racional del ser humano.

Esto explicaría la universalidad de ciertos principios morales básicos. Así, por ejemplo, la norma hacer el bien y evitar el mal tendría cierto componente innato en cuanto que al hombre tiende racionalmente al bien y el sentido de perfección aparece inscrito en la tendencia natural humana.

Los no-naturalistas se inclinan por un origen adquirido de la conciencia. Ésta se habría ido formando a lo largo de un proceso histórico como resultado de factores sociales o educacionales. Dentro de estas teoría que se explican el origen de la conciencia como algo adquirido por el ser humano, cabe destacar:

  • El marxismo, para el que la conciencia es reflejo de la lucha de clases; textualmente: "no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino al revés, es su ser social el que determina su conciencia". Los individuos juzgan como buenos los valores que favorecen la clase social a la que pertenecen.

  • El sociologismo, que define la conciencia como voz interiorizada de los usos sociales. La sociedad impone al individuo no solo los valores morales sino el mismo sentido de obligatoriedad en el ejercicio de los mismo. Solo sabremos si un acto moral es bueno si conocemos que se ajusta a la regla social.

  • El psicoanálisis, cuyo fundador, el austriaco Sigmund FREUD, afirma que la conciencia es resultado de un mecanismo cultural que tiene como finalidad la adaptación del ser humano al medio y como resultado final, coartar el libre ejercicio de los instintos. Dicha conciencia se manifiesta como un sentimiento de culpa frente a determinados deseos o impulsos que, de realizarse, constituirían una seria amenaza para la convivencia social.

Teorías sobre el origen al conciencia moral

Origen innato

Sobre-naturalistas

Naturalistas

SOCIOLOGISMO:

voz de los usos sociales

MARXISMO:

reflejo de la lucha de clases

Origen adquirido

No-naturalistas

PSICOANÁLISIS:

mecanismo cultural

Referencias

Echebano, J., Matrínez E., Monteralo, S. y Navlet, I. (s.f.).  Paradigma 1. Filosofía (Bachillerato). Colombia: Editorial Vicens vives

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