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Blog NEURÓFILOS

EL SER Y EL NO-SER

EL ‘NO SER’ Y EL SER EN LA POLÉMICA SOBRE EL ORIGEN DEL MUNDO:

SIGER DE BRABANT Y ENRIQUE DE GANTE


(Este es el trabajo final que presenté para un seminario introductorio de filosofía medieval.)


El presente trabajo tiene como fin poner en discusión dos posturas acerca del origen del mundo, la de Singer de Brabant, quien es uno de los representantes del “Averroísmo Latino” o “Aristotelismo radical” que plantea, siguiendo a Avicena, que primero es el Ser y luego el No-Ser, y Enrique de Gante quien está en contraposición a estas ideas, rechazando rotundamente que primero esté el Ser y luego el No-Ser, además acusa a Singer de Brabant de ser herético, pues aceptar que primero sea el Ser y luego el No-Ser implicaría cierta co-eternidad entre Dios y el mundo o la criatura, esto en el contexto católico del siglo XIII. La polémica entre estos dos autores es causada por el orden de la razón en el entendimiento que plantea Singer de Brabant en busca de solucionar el problema de la definición hecha por Aristóteles de lo “necesario”. Los temas como la necesidad, lo necesario, y la voluntad de Dios como medio para la creación del mundo, nuevo, son importantes en la discusión pues en estas consiste la diferencia entre los dos autores.


Singer de Brabant ante el problema de “si la definición de lo necesario está bien dada como: imposible de no ser”, definición hecha por Aristóteles que Avicena crítica, decide buscar qué falla en dicha definición. Para ello usa parte de la argumentación de Avicena en contra de la definición, y después toma cierta distancia él para su propio planteamiento de solución a dicho problema. Con el fin de entender en qué radica el problema Singer sigue un hilo argumental de cuatro puntos, donde recoge varios planteamientos de Avicena:


1. En el primero manifiesta que lo posible de ser es potencial y es, por tanto, posterior a lo necesario. De lo que deduce que también lo imposible, que es la privación de lo posible, es posterior a lo necesario. Entonces al definir lo necesario, que es lo que precede universalmente a la posibilidad, como imposible de no ser, es definirlo con algo posterior a él.

2. En el segundo punto se toma la argumentación de Avicena, lo necesario significa la fuerza del ser que es el ser actual sin ninguna potencialidad. El ser es anterior al no-ser al igual que un ente es anterior al no-ente. Por tanto, lo necesario se define mal por medio del no-ser.

3. En el tercero se plantea que lo que es más conocido no debe ser definido por medio de lo menos conocido. El ser es más conocido que el no-ser y lo necesario significa el ser, ya que el ser significa la fuerza del ser según Avicena. Se deduce entonces que el no-ser no debe ser recibido en una definición de lo necesario.

4. En el cuarto se habla de la circularidad que implica el “imposible” en una definición de lo necesario, pues lo “imposible” se definiría por medio de lo “necesario”. Lo imposible sería lo que es necesario que no sea, la misma cosa sería definida por medio de ella misma.

Singer de Brabant piensa que la raíz del problema con la definición está en el orden de la razón en el entendimiento y para solucionarlo propone un orden de la razón en el entendimiento: en primer lugar, en relación con la mente, está el ser; luego el no-ser; en tercer lugar, lo posible: en el cuarto, lo imposible, y finalmente el concepto de lo necesario o de las cosas necesarias. Lo necesario siendo posterior al ser, el no-ser, lo posible y lo imposible, puede ser definido por estos, es decir, lo que le precede puede ser planteado en su definición. Tomando este orden, la definición de Aristóteles acerca de lo “necesario” está bien dada por medio de “imposible” y “no-ser”.


Respecto a que la actualidad precede a la potencialidad, Singer de Brabant dice que no toda actualidad precede a su potencialidad en el orden de la razón; pues la actualidad de lo necesario es inmaterial y está incluso elevada sobre las cosas sensibles. Y ya que nosotros sólo somos capaces de percibir las cosas sensibles y nuestra cognición parte de estas, no es necesario que en el orden de la razón y en nuestra cognición, lo necesario sea anterior a lo imposible que se encuentra entre las cosas sensibles. Lo posible sólo puede encontrarse entre las cosas sensibles y como estas le preceden en el orden del intelecto propuesto por Singer, lo posible, y, por consiguiente, la definición de lo imposible es anterior a la definición de lo necesario. Y lo necesario está bien definido por estas.


Por último, Singer de Brabant dice que la definición del ser es anterior a la del no-ser, puesto que la definición del ser de cualquier cosa es anterior a la del no-ser que se le opone. Es decir que es necesario ser para no-ser, no es posible la negación de algo sin que ese algo exista, pues no habría negación, podría decirse que sería como si no hubiera nada, y nada sale de la nada, por lo que primero es el ser antes que el no-ser. Esto implicaría para el catolicismo, aceptar que Dios no dio el ser a la criatura, es decir, no hubo mediación de Dios para crear al mundo o a la criatura, pues esta ya tenía el ser y si ya tenía el ser al igual que Dios, quiere decir que Dios y el mundo son co-eternos, pues el mundo tendría ya el ser desde la eternidad al igual que Dios. Es este orden de la razón que propuso Singer de Brabant la posición herética a la que reacciona Enrique de Gante, pues el que el ser esté antes del no-ser va en contra del catolicismo ya que niega la creación del mundo nuevo por parte de Dios.


En contraposición a los que argumentan que es posible que la criatura existiera desde la eternidad y que no es incompatible con el ser una criatura, Enrique de Gante dice que implicaría una co-eternidad entre Dios y el mundo, haciendo que la criatura no pudiera tener el no-ser. Es el no-ser condición para que haya creación, si el mundo ha existido desde siempre, es decir, es co-eterno con Dios, no pudo haber sido creado, debido a que tiene desde la eternidad el ser-es y Dios no ha ejercido su voluntad para darle del no-ser el ser-es. Por lo que no puede aceptarse co-eternidad entre Dios y el mundo, como diría Enrique «la criatura adquiere su ser de tal manera que Dios no sólo sirve de causa para su ser en el ser hecho, sino que lo hace ser a partir del no-ser, y esto se llama creación.» idea central que desarrolla.


Introduce una diferencia de Dios al dar el ser, propone que hay como un proceso de transmutación natural cuando en Dios, el Padre da el ser al Hijo, pues lo hace de su misma sustancia, mientras que la criatura recibe el ser de una sustancia distinta, proceso que se le podría llamar una transmutación no-natural, un acto de creación. Define entonces la diferencia en el proceso de dar al ser como generación y creación «La única diferencia es que la generación es a partir de la materia mientras que la creación es a partir de la nada» Cita a Avicena quien respalda esta distinción, en dirección a que «la creación por la que una cosa adquiere el ser no puede ser desde la eternidad» Apuntando a que la creación sólo puede existir si comienza a existir después de no existir. De esto, como diría Enrique despectivamente, algunos estúpidos proponen que Dios crea y conserva una cosa, conservación que es un proceso continuo de-llegar-a-ser donde lo conservado no puede ser sin quien lo conserva porque su ser está atado a esa conservación. Se plantea que lo creado no tiene el ser después del no-ser excepto en la mente, planteamiento con el que está en desacuerdo. Enrique contraargumenta por analogía con el acto de la generación; que el agente particular que genera, una vez ya ha generado su acción cesa y no pasa a conservar lo generado en su ser. Y en el caso de un agente universal, distingue generación y conservación como dos actos distintos, cuando se genera, luego de generada se conserva. De igual forma se ha de entender con la creación, el acto de Dios que crea y de Dios que conserva son distintos.


Es Dios el que actuando voluntariamente le da el ser a la criatura, pues esta tiene el no-ser como algo de sí misma, de su propia naturaleza y «no puede existir desde la eternidad so pena de contradicción, porque al ser planteada sin principio se plantea que obtiene para sí un ser que no se adquiere de otra cosa a partir del no-ser, mientras que al ser criatura se plantea que obtiene para sí un ser adquirido de Dios a partir del no-ser». En oposición a esto alguien plantea que en la definición de criatura forma parte la posibilidad de que haya tenido el ser adquirido, es decir que exista desde la eternidad sin tener su ser. Enrique cita a Aristóteles para mostrar la contradicción, no puede ser y no-ser en el plano de la eternidad, pues eso significaría que es y no-es en el mismo momento, llevando a la existencia de contradicciones simultaneas. El mundo tiene que estar en el plano temporal, donde se encuentra la contingencia, en la cual hay la posibilidad de otro momento en el que el acto puede detenerse, en otras palabras, la criatura tiene que estar en la temporalidad para que pueda no-ser y ser en momentos distintos, evitando la contradicción, y es la voluntad de Dios la que maneja esa contingencia del ser y no-ser de la criatura.


El mundo no es absolutamente necesario, como lo sería Dios, porque hubo un potencial en un tiempo precedente a través del cual ese acto, de ser del mundo, fue capaz de ser detenido, dando la posibilidad de no ser en el momento en el que es. La potencialidad precedente de algo es aquello que define lo que es absolutamente necesario, si hay potencialidad precedente, lo que es, no es absolutamente necesario. Dios, es absolutamente necesario porque no tiene una potencia precedente como causa, no está sujeto a la contingencia pues no había la posibilidad de que Dios no sea, es decir, existe desde la eternidad. Radica en lo que es absolutamente necesario el problema de aceptar la co-eternidad de Dios y el mundo, pues implicaría decir que la criatura no está sujeta a la contingencia, que no tiene una potencia precedente como causa, que era absolutamente necesaria y que no pudo adquirir el ser de Dios en algún momento inicial del tiempo, pues ya tendría el ser de Dios desde la eternidad. Lo cual es completamente falso e imposible, pues va en contra de la fe católica que afirma la creación de Dios, donde media su voluntad, lo que es podría no haber sido si Dios lo hubiera querido de otra forma, pues el mundo fue hecho nuevo por Dios; los argumentos que defienden la co-eternidad por tanto, son heréticos.

El mundo entonces no pudo haber existido desde la eternidad, teniendo el ser de Dios sin haber adquirido el ser de él, aunque le fuera posible adquirirlo. Enrique plantea entonces dos posibilidades que habría que afirmar:

  1. El mundo comienza a tener el ser adquirido de Dios y Dios conserva después el mundo, de forma que es incapaz de tener el ser de él de manera diferente.

  2. No es posible que el mundo no obtenga el ser de él y nunca fue posible que comenzara a adquirir el ser de él, ni será posible que se le permita caer en el no-ser.

Pero este punto de vista niega el libre albedrío de Dios para crear, con su voluntad de hacer o no el mundo. Pues «En consecuencia, han afirmado que el mundo obtiene su ser de Dios de tal manera que Dios no podría no haberle dado el ser ni podría quitarle el ser…» El mundo obtiene su ser por una voluntad ligada a la necesidad de la inmutabilidad de su naturaleza y no una voluntad que es libre de dar el ser y de no darlo.


Entonces la postura de Enrique de Gante, sobre la criatura es que no tiene co-eternidad con Dios, la criatura adquiere su ser de Dios en el tiempo, de tal forma que no tiene en sí misma ni en su propia naturaleza el ser, por el contrario, su naturaleza es el no-ser; y el ser únicamente lo puede obtener de Dios.


Sobre la analogía de la predestinación, Enrique dice que “obtener el ser de Dios” no implica un momento en el tiempo o duración, mientras que “ser predestinado por Dios” sí, la diferencia radica en el prefijo “pre” porque sólo está predestinado aquello cuya existencia es precedida por la propia predestinación. Hay una sucesión de momentos, en el que primero está la predestinación de Dios y luego lo que se ha predestinado que sea, o incluso lo que se ha predestinado que no sea, por Dios. Marca mejor la diferencia de la siguiente manera: «“Predestinado a ser” Se refiere a una cosa que pertenece a un acto divino con respecto a un tiempo determinado, con respecto al cual la cosa puede existir de otra manera. En cambio, “obtener el ser de Dios” se refiere a alguna cosa que pertenece a un acto divino sin ningún respecto a un tiempo determinado.» Al no tener un tiempo determinado surge un problema al decir: el “obtener el ser de Dios desde la eternidad” pues el acto se extiende a cada momento y a cada tramo finito de tiempo, dándole la imposibilidad de que no sea o que sea de otro modo. Enrique finaliza parafraseando al Filósofo, «En las cosas eternas, que siempre existen, el ser y la posibilidad no difieren.».


Bibliografía:

-Enrique de Gante, Basic Issues in Medieval Philosophy, pg. 189-195, 2006.

-Siger de Brabant, I.6.1 Basic Issues in Medieval Philosophy Second edition Pg. 43 – 46, 2006.


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