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Blog NEURÓFILOS

La Persona Imaginaria

Ayer me di cuenta de algo, hablo solo. Pero no hablo solo como el común de las gentes que hablan solas, no, yo hablo solo de una forma diferente y realmente no sabría decir si lo que hago entra en la categoría de hablar solo. Hago la gesticulación de las manos y las expresiones faciales, me imagino alguna situación e incluso en ocasiones tengo una persona imaginaria con la que hablar, pero no hablo, o al menos, de mi boca no sale ningún sonido. Si hubiera una cámara se podría ver como si estuviera dando un discurso pero con la boca cerrada. A veces hasta sonrío, me alegro o me río de lo que le estoy contando a la persona imaginaria. Esta persona tiene una única característica, sé que es una persona, esa sería su característica reconocible, debido a que tiene barba, mucho pelo, gafas, a veces sombrero pero a la vez es calva, lampiña; sus colores lógicamente están entre el rango posible de colores humanos, no es un alienígena, no puede ser verde, y todo eso lo sé. Es todo pero a la vez nada, o simplemente para facilidad de darme a entender es la silueta de una persona que tiene todas las características y a la vez ninguna. Me divierto hablando con esa persona que como lo dije anteriormente es todo dependiendo de la situación a la que le he sometido, a veces es un entrevistador, un auditorio, una chica hermosa o alguien a quien quiero impresionar. Me puedo pasar horas hablando con mi persona imaginaria, teniendo los ojos abiertos dejo de ver y escuchar la realidad, metiéndome cada vez más en la charla, de forma que paulatinamente la pared que tengo enfrente se convierte en la persona imaginaria con el lugar en el que la he imaginado. Es muy divertido hablar con la persona imaginaria, se me pasan los minutos, sin darme cuenta que tengo que dejarla, y repentinamente vuelvo a la realidad de una manera brusca a hacer lo que tengo pendiente. Debido a esto nunca me despido de la persona imaginaria, pero sé que la conversación terminó. Él o ella simplemente desaparece, quizá sus recuerdos también, pero yo recuerdo la conversación. Digo conversación porque realmente ocurre un dialogo, la persona imaginaria a medida que le voy hablando, me va preguntando cosas, en ciertos momentos llega al punto en el que me interrumpe con una pregunta antes de yo saber qué pregunta me iba a hacer. Pensé acerca de esto, cómo es posible que la persona imaginaria me haga preguntas sin yo haberme imaginado primero esas preguntas. La verdad, no le doy importancia mientras hablamos, pero después me intriga. La persona imaginaria no puede tener libre albedrio o independencia para preguntarme sin yo saber ya su pregunta, al menos sin yo haberme imaginado primero qué acciones haría teniendo libre albedrio. No es por ser egoísta, pero no es una persona imaginaria común y corriente, con libertades y derechos, no señor, es MI persona imaginaria, además, yo no le he concedido ni libertades ni derechos y como se le ocurra luchar por ellos, puedo borrarlo y crear una nueva persona imaginaria, no habría diferencia. Tendría la misma única característica de la persona imaginaria, siendo yo quien la imagino, la puedo imaginar igual que la anterior y hacer el mismo proceso cada vez que termine nuestra platica. Hoy me encontré con una persona muy interesante, nunca había visto algo parecido, es una persona que aparentemente tiene todas las características humanas, pero a la vez ninguna, me pidió retomar la charla del otro día y así fue, empecé a hablar con esta persona tan divertida, parecía hablarle de lo que me pidió, aunque nunca supe a que charla se refería, siendo esta la primera vez que nos vemos.

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