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Blog NEURÓFILOS

Sólo estoy seguro de tener un lector: Algo de Descartes y yo

Sólo estoy seguro de tener un lector. Un lector particular, pues siempre me lee. No necesito preguntarle si me ha leído o pedirle que me lea, pues ya lo ha hecho. Cuando publico ya me ha leído. Del resto, ¿Cómo puedo saber yo que me han leído y entendido? No hay forma de saberlo, quizá todas mis visitas fueron por simple casualidad de aquellos que encontraron el link entre tantos links que hay en circulación, quienes, al ver el contenido y descubrir que no es de su interés, han abandonado en las primeras tres palabras del escrito. Por eso, sólo tengo la seguridad de tener un lector. Y sí, no me apena decir que solamente me lee con seguridad una persona. Pues soy mi mejor lector, y es lo único que tengo con certeza al escribir, pues ¿Quién me asegura que las vistas que tengo no son una farsa?


Me siento como Descartes, pues ¿acaso todo lo que ocurre en internet no puede ser perfectamente una mentira? Descartes, el que dice “pienso luego existo”, que dudando de todo fue la única conclusión que pudo encontrar; ¿no pensaría lo mismo? si Descartes viviera en nuestro tiempo donde la realidad ya no es meramente tangible, sino que está “presente” a través de una pantalla ¿No tendría aún más razones y argumentos para sustentar su tesis? La verdad no lo sé, no soy Descartes y tampoco lo he leído a profundidad (aún) para darme el lujo de ponerme en sus pensamientos.


Sin embargo, creo que voy por el camino correcto, el de Descartes, pues el tener únicamente la seguridad de tener un solo lector, que soy yo, ¿No sería una ramificación nacida del “pienso luego existo”? Pues este “pienso luego existo” surge de esa duda ante todo lo que hay en el mundo, exceptuando que yo mismo pienso, que yo mismo escribo, y que yo mismo me leo. ¿No es acaso el escribir y el leer, un acto del pensar? Al final, si razonamos como Descartes, nos daremos cuenta de que en todo lo que hagamos, en esos actos de creación, nuestro único consumidor, lector, fan, oyente, seguro y constante será uno mismo o seremos nosotros mismos, como individuos.


Resulta extraño hacer este monólogo para mí mismo, como si yo fuera un conjunto de individuos y no uno sólo. Como si estuviera relatando una segunda versión del final del Lobo Estepario de Hesse, sin embargo, si alguna persona en medio de esta posible falsedad me lee, quiero comentarle que, si le gusta bailar, puede bailar con la certeza de que ya hay alguien que está presente “viéndolo”, si canta, puede tener la certeza de tener un oyente, si escribe, pues ya tiene un lector constante. Haciendo lo que a usted le guste hacer, en medio de su creación, puede tener la certeza de tener un público asegurado, y si casualmente, en medio de la posibilidad de la falsedad del mundo, algún otro, cuya existencia siempre pondrás en duda, se une a su público (sea uno solo o multitudes de otros), siempre tendrás una sola certeza, y esa es usted mismo.


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